Este pequeño cortometraje nos muestra la vida diaria de algunas mujeres en la calle, que sufren o se sienten incomodas con comentarios bastos de el genero opuesto o del mismo.
No se puede culpar a la victima por como vaya vestida, tan solo se debe controlar el comportamiento y decencia de quien habla, todos estamos afectados por este acoso, tanto la victima como el tercero (espectador) que está presente pero no dice o hace algo para evitar tal comportamiento.
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